¡Hola! Me llamo Flavio y tengo casi 23 años. Cuando era pequeño, era el típico niño ricitos de oro. Un pelo precioso, poco habitual. Siempre tuve entradas, pero eso venía de serie, tenía bastante frente, como mucha gente en el mundo, no me acomplejaba porque lo veía algo normal.

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Conforme fui creciendo, los rizos desaparecieron y empecé a llevar el pelo corto (lo más corto posible). Nunca pude llevar el tupé de moda, simplemente porque mi pelo no daba para ello. De hecho, muchas veces mi madre me rapaba casi al mínimo y yo me cabreaba mucho porque en mi clase me llamaban bola de billar. Y desgraciadamente, no se hacía desde la gracia tonta, sino desde la burla…

Esto se sumaba a un pasado lleno de bullying que aún me atormentaba, lo que me hacía sentir bastante mal.

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Y, sin yo darme cuenta, parece ser que iba perdiendo el pelo. No fue algo repentino, debió ser algo paulatino pero que yo no echaba en falta. Hasta que con 16/17 años, ya era algo que se notaba demasiado. Empezó a dejarme de salir pelo por la parte delantera, y las entradas eran enormes, yo veía a todo el mundo a mí alrededor con un pelazo, y yo empecé a raparme (entre la necesidad y el gusto). 

La verdad es que en ese momento ya no se metían conmigo, simplemente les parecía curioso que alguien tan joven estuviese sufriendo tantos cambios capilares y de alguna forma se compadecían de mí por ello.

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Lo que pasa es que he seguido perdiendo pelo. Continuamente. Sin demora. Del rapado pasé al afeitado y actualmente desde la frente hasta la coronilla prácticamente no me sale pelo. Me tengo que afeitar la cabeza cada 2/3 días para verme bien. Es así.

¡Y bueno! Esto es una realidad, todo lo que he contado hasta ahora son los hechos. Pero ahora os voy a contar cómo lo viví yo.

En el momento en el que tuve que empezar a raparme, pensé que era el raro, que nunca gustaría a nadie, que por qué me había tocado a mí esta lotería.

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Pero es verdad que el hecho de ir rapado/calvo gusta a mucha gente. Quizás no en personas tan jóvenes, porque supongo que cuando cualquiera pensamos en un calvo sexy, no ponemos de ejemplo a un chico de 18 años, sino más a un tío de 35. Pero bueno, el caso es que te das cuenta de que tienes tu público. Estar rapado/calvo va dejando de ser un problema. Y es que allá por primero de carrera empecé a redescubrir el mundo de la fotografía. Digo redescubrir porque siempre me gustó salir con mis amigas (las que tenían cámara de fotos) a buscar sitios chulos y hacernos alguna para subir a insta.

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Empecé yendo a quedadas de fotógrafos y modelos, en las que no conocía a nadie y prácticamente me tocaba rogar que alguien me hiciera fotos. Supongo que es lo normal. Tampoco me tomaba yo por una belleza! Además no me sabía sacar partido, iba con esa barba de chivo propia de los 18 años, solo me rapaba así que se me notaba un montón el corte de donde había pelo a donde no. ¿Un cuadro? Sí era, creo. Y de los malos.

El caso es que en esas quedadas vas conociendo gente, haces contactos…, lo típico. Y (dando gracias a lo que sea que haya) tuve gente que me dijo que mi estilo molaba mucho y que era muy diferente a los demás. ¡Anda! Y encima era la falta de pelo lo que me hacía diferente. Qué dilema, ¿no? Lo que primero me atormentaba, ahora parecía que era casi una ventaja.

También descubrí el mundo del maquillaje. Y es que, si a muchos chicos con pelo no te los imaginas maquillados, resulta que mi cara es fácil de maquillar, y sin el pelo, se me ve muy guay. Otro punto a favor. Ahora, no solo puedo quedar “atractivo” como chico normativo, sino que dentro de mi androginia, el maquillaje favorece muchísimo mis facciones y he innovado en la fotografía gracias a ello.

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He encontrado mi estabilidad emocional respecto a la falta de pelo. Tienes que aprender a quererte tal y como surja. Si en el futuro tienes la posibilidad de hacerte un injerto y te apetece, adelante. Pero que el hecho de no poder hacerlo, no te perturbe de por vida. Porque cada vez hay más personas que pierden el pelo. Ya sea por genética, por los productos que comemos, estrés…, lo que sea. No podemos permitir que se nos ningunee, ni que se convierta en un calvario (jaja, ahí he estado chistoso).

Hablarlo con gente que haya vivido lo mismo que vosotros, tened referentes, buscar apoyo psicológico. No es malo, de hecho, puede ser una gran ayuda. Cualquier cosa para conseguir estar a gusto con vuestro cuerpo, vuestra vida, y mucho más con vuestras cabecitas ♥️

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Chikiyilla

Enamorada de la vida💕

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